De Tenancingo sale el cempasúchil para pintar de anaranjado el Día de Muertos en México y EU

cempasuchil

Cuando el mes de octubre llega a su recta final, el aire de los campos y mercados se impregna de un aroma inconfundible y los altares de México se iluminan con un brillo dorado. Detrás de esa estampa tradicional se encuentra el esfuerzo, la tierra fértil y el trabajo incansable de los floricultores mexiquenses.

El municipio de Tenancingo se alza con orgullo como el principal productor de flor de cempasúchil en el país, siendo el corazón verde que abastece las tradicionales ofrendas de Día de Muertos tanto en territorio nacional como más allá de nuestras fronteras.

Tenancingo: Corazón y motor de la tradición

Gracias a su clima privilegiado y a la maestría de sus productores, Tenancingo encabeza la lista nacional en el cultivo de esta emblemática flor de pétalos aterciopelados y color vibrante. Detrás de cada manojo hay meses de siembra, cuidado y una profunda devoción por una tradición milenaria que guía el camino de los fieles difuntos hacia los altares.

A nivel nacional, al municipio mexiquense le siguen en volumen de producción demarcaciones históricas como Tláhuac y Xochimilco, en la Ciudad de México, completando el corredor de flores que da vida y color a las celebraciones del 1 y 2 de noviembre.

Cruzando fronteras: El cempasúchil mexicano en Los Ángeles

La magia y el simbolismo del cempasúchil de Tenancingo no se quedan únicamente en los hogares mexicanos. Su calidad y esplendor han trascendido fronteras, convirtiendo a Los Ángeles, California, en uno de los principales mercados de exportación en los Estados Unidos.

Gracias a la demanda de la comunidad latina y al esfuerzo de comercialización, miles de familias en el vecino país del norte pueden mantener vivas sus raíces, decorando sus altares con el característico tono anaranjado que germinó en tierras mexiquenses.

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Orgullo que trasciende

Valorar el cempasúchil es también reconocer el trabajo de las manos campesinas que hacen posible esta cosecha. Cada flor representa identidad, cultura y el sustento de cientos de familias del sur del Estado de México.

En cada altar donde brille el cempasúchil de Tenancingo, latirá la historia de una tierra que, con su esfuerzo y su riqueza natural, ilumina la memoria de quienes nunca se van del todo.