Tenancingo resguarda orquídeas silvestres para frenar su extracción ilegal

orquideas

En el sur del Estado de México, algunas orquídeas pueden tardar hasta dos décadas en producir su primera floración, pero su belleza también las ha convertido en víctimas de la extracción de su hábitat natural. Para contribuir a su conservación, el Centro Universitario UAEMex Tenancingo cuenta desde 2022 con un Orquidario dedicado al resguardo de material genético y a la formación de futuros profesionales de la floricultura.

Este espacio es único en su tipo en la entidad y resguarda ejemplares y material genético de la región sur, principalmente de los municipios de Ocuilan, Malinalco, Villa Guerrero, Zumpahuacán y Tonatico.

Durante un recorrido de El Sol de Toluca, María Ascensión Aguilar Morales, responsable del proyecto y doctora en Ciencias Agropecuarias, explicó que el Orquidario no solo busca concientizar sobre la extracción y comercialización ilegal de orquídeas, sino también convertirse en un espacio de aprendizaje práctico para los estudiantes de la carrera de Ingeniero Agrónomo en Floricultura.

Acompañada por el cronista Rubén Nieto Hernández, la especialista recordó que, al comenzar el proyecto, no contaban con el material necesario para desarrollar el trabajo de conservación.

Por ello, participó en una convocatoria de estancias posdoctorales del entonces Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), mediante la cual obtuvo recursos para impulsar la iniciativa.

“Afortunadamente, nuestro proyecto fue aprobado y me encuentro en el último año de las estancias posdoctorales. Una vez que obtuve el permiso de colecta científica, pudimos acceder a material con origen legal y, una vez que se difundió el proyecto, tuvimos varias donaciones”, explicó.

Orquídeas de las ánimas, entre las más extraídas

Entre las especies que destacan en el Orquidario se encuentra la Laelia autumnalis, conocida en la región como flor de las ánimas o flor de muertos. Su floración ocurre durante noviembre, por lo que es utilizada tradicionalmente para adornar altares y llevar ofrendas a los panteones durante el Día de Muertos.

Estas plantas también son conocidas como las “reinas del mes” por su presencia durante esta temporada. En las áreas naturales del sur mexiquense pueden encontrarse poblaciones con distintas variaciones.

Sin embargo, su uso tradicional también ha contribuido a la presión sobre las poblaciones silvestres.

“Este tipo de planta de las ánimas puede contener hasta 10 flores y ha sido muy extraída de la vida silvestre, aspecto que origina que las poblaciones disminuyan”, señaló Aguilar Morales.

La especialista explicó que las orquídeas tienen características muy específicas para reproducirse y requieren polinizadores determinados para que se formen las cápsulas que contienen sus semillas y pueda ocurrir la germinación.

Por ello, retirar ejemplares de su entorno natural no solo reduce la cantidad de plantas disponibles, sino que también puede afectar los procesos de reproducción de las poblaciones silvestres.

Una orquídea puede tardar hasta 20 años en florecer

Uno de los aspectos que hacen especialmente importante la conservación de estas especies es el tiempo que necesitan para desarrollarse.

De acuerdo con Aguilar Morales, dependiendo de la especie, una orquídea puede tardar entre cuatro y 20 años en producir su primera floración. Una vez que alcanza esa etapa, puede florecer cada año.

Sus características también las hacen particulares: los colores, los aromas y las formas de las flores varían entre especies e incluso entre poblaciones.

La investigadora detalló que algunas requieren condiciones ambientales específicas para desarrollarse, como el clima tropical, por lo que conocer sus necesidades es fundamental para su conservación y reproducción.

El proyecto también ha recibido apoyos para fortalecer sus instalaciones. Entre las donaciones más importantes se encuentran material genético y un sistema de riego aportados por Yoko Sugiura Yamamoto, reconocida arqueóloga y antropóloga mexicana de origen japonés y doctora en Antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Un espacio para conservar y aprender

Además de la Laelia autumnalis, el Orquidario alberga otras especies, entre ellas Dichromanthus aurantiacus y Bletia coccinea, que forman parte de la diversidad de orquídeas resguardadas en este espacio universitario.

Con estas acciones, el Centro Universitario UAEMex Tenancingo busca contribuir a la protección del patrimonio natural del sur mexiquense, al tiempo que ofrece a sus estudiantes un lugar para conocer de cerca las especies, sus ciclos de vida y las condiciones necesarias para su reproducción.

La conservación de las orquídeas, explicó la responsable del proyecto, requiere tanto de investigación como de conciencia social, especialmente para reducir la extracción de plantas silvestres y favorecer que estas especies continúen formando parte de los ecosistemas de la región.